Ayer asistí a la celebración de una boda...
Del maestro de mi novio, quien se casó con su novia de casi un año.
Pondré énfasis en CASI UN AÑO por que eso, pues, es prácticamente nada!. Cuando mi amiga y yo supimos que a casi un año de noviazgo él le propuso matrimonio, dijimos: eso es amor... si, amor.
Y es que -ahora no puedo hablar por mi ya que no llevo ni un año con mi novio- últimamente pasan años y años en un noviazgo cuyo desenlace es incierto aunque solo se limite a dos opciones: o se casan o terminan la relación.
Dicen que las mujeres somos quienes actualmente se niegan al matrimonio y que la independencia y así.... la verdad es que no, nosotras aun soñamos con la propuesta, la ceremonia, el vestido, el vivir con alguien, compartir nuestras vidas, encontrar -ya que no hay príncipes azules- a alguien que sea el amor de nuestras vidas (o-al-menos-haga-el-esfuerzo!). Y muy por el contrario, están los hombres, quienes mientras más retrasen el momento (por no decir EVITEN) se sienten mejor.
Qué pasó con esos tiempos en que conocías a alguien y de tan sólo sentir un vuelco en el corazón decidías compartir tus días sin importar nada más?
Se ha depreciado el amor?
Y a todo esto... se trata de amor realmente? Que hay de las parejas que se formaban con el arreglo de los padres incluso antes de que nacieran los involucrados, que se casaban sin conocerse, y con el tiempo se hacían los mejores amigos y se amaban hasta la muerte?
En el evento de anoche el amor desbordaba...
Cuando presenciamos el primer baile (lo cual me pareció casi una grosería), ese momento tan intimo, tan hermoso... fue tan fuerte lo que emanaba de él... me sentí una mirona, me sentí envidiosa, desdichada y... argh!!! por que las cosas no pueden ser tan bonitas siempre?
¿Qué nos esta pasando?
